El 'boom' cafetero suelta sus primeros aromas

Publicado en por Convenio FEDERACAFE- Comunidad Madrid - H+D

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EL PRECIO HISTÓRICO del grano y la fe de una gran cosecha, tienen a marchas forzadas a recolectores y administradores de las fincas cafeteras. Algunos van bien, otros no creen tanta belleza. Al final, cada palo de café dictará sentencia

 

Los granitos están verdes. Son muchos, eso sí, pero apenas están creciendo. Humberto Quintero, de 60 años, de bigote canoso y con un sombrero aguadeño que no abandona, sabe muy bien cuando van a florecer, cómo va a ser la próxima cosecha y si va a tener más trabajo del que hoy debe aguantar.

Lo encuentro frente a una pintura: las verdes montañas de los Farallones de Ciudad Bolívar, en el Suroeste antioqueño y donde caen cascadas naturales entre rocas y miles de palos de café que bordean sus faldas. Esta allí, como siempre, desde hace más de 30 años, para hacer lo único que sabe: coger café.

No es época de cosecha, claro está, pero son tantas las esperanzas de ver al fin florecer un nuevo 'boom' cafetero en el segundo semestre de este año que en la finca Los Alpes, donde este hombre de manos callosas y rugosas labora más de ocho horas diarias al sol y al agua, ya se hace el 're-re' o precosecha cafetera, para evitar la llegada de la roya y la broca a los cultivos (fue dura a principios de año) y para tener todo listo para la gran recolección en agosto o septiembre.

"Va a haber buena cosecha", profetiza con su voz áspera y seca don Humberto mientras pasa saliva antes de meterse en uno de los sectores de la finca, propiedad de la Agropecuaria Farallones, una de las más grandes del Suroeste, donde producen 340 mil palos en 80 hectáreas.

Allí, como en la mayoría de fincas cafeteras de Antioquia donde están sembrados más de 720 millones de palos de café, la esperanza en tener una cosecha cafetera histórica este año en el país, comienza a soltar sus primeros aromas. Y más cuando entre estas tierras se escucha cómo el precio del grano en el mercado internacional rompe registros históricos desde hace 12 años, al alcanzar hasta los 2 dólares con 35 centavos el pasado martes.

La Federación Nacional de Cafeteros, con su gerente Luis Genaro Muñoz Ortega a la cabeza, apoya aún más ese aroma de esperanza: una promesa de entre 4,2 y 5,2 millones de sacos de 60 kilos antes de finalizar este mes y una producción total entre 11 y 12 millones de sacos al cierre de este año. Es decir, cifras que superarían la marchita cosecha del 2009 cuando solo fueron 7,8 millones de sacos.

¿Y por qué? Según la propia Federación, el verano que se extendió más allá de abril y la renovación de palos de café, hacen prever una floración del grano a su máxima expresión.

"Ojalá que sí sea. Es más trabajo, pero más platica", agrega don Humberto.

¿Habrá recolectores?
Ferney de Jesús Rodas Arboleda, de 35 años y sin estudios, comparte el mismo sentimiento de don Humberto. No lo conoce pues está al otro lado de la montaña, en el filo de la vereda El Concilio, en lo más alto y frío de Salgar, en el Suroeste.

Pero entre sus manos blancuzcas que solo saben recoger café, pasan los niveles del dólar y hasta del precio de la carga diaria.

"Todas las noches veo las cifras en las noticias y me emociono. Si al patrón le va a bien, a uno le va bien", asegura Ferney, quien sostiene a su pequeña hija de 5 años con los 30 mil pesos diarios que hoy se gana en la precosecha donde logra recoger de 30 a 40 kilos diarios.

La esperanza de Ferney es que para la época dura, cuando esos granitos verdes se conviertan en rojos encendidos, el pago aumente a unos 50 mil pesos por casi 200 kilos diarios que se pueden recoger del grano. Los pequeños productores, que hoy disfrutan de un precio de casi 800 mil pesos por carga, también esperan que el valor aumente con la cosecha.

Pero otros, que saben como pocos del grano, dicen que no todo será color de rosa. La crisis de los últimos tres años en el sector y la ausencia de inversión para renovar en muchos cultivos siembran dudas.

"Y además otro problema será conseguir recolectores", reconoce Hamber Mosquera Osorio, administrador de empresas agropecuarias y con más de 12 años en el negocio del café en Salgar.

"Va a ser difícil pues hay más competencia y el pago a los recolectores puede incluso bajar. Ahora se compite es por su bienestar con comida y buen alojamiento", dice.

Una comodidad que le suena a Evelio Correa Cardona, de 46 años y cuyas manos ya pasaron por cultivos en Huila, Tolima y Quindío. "Es lo mejor, donde ofrecen eso es donde uno va a trabajar. Y este año sí que nos van a necesitar", insiste.

Ahora, cuando esos granitos verdes empiecen a pintarse de rojo en estos meses, los cafeteros del país y quienes viven del grano como don Humberto, Ferney y Evelio, tendrán la esperanza de un futuro mejor y de una recuperación cafetera que ya parece estar madurita para ser realidad.

fuente:Los granitos están verdes. Son muchos, eso sí, pero apenas están creciendo. Humberto Quintero, de 60 años, de bigote canoso y con un sombrero aguadeño que no abandona, sabe muy bien cuando van a florecer, cómo va a ser la próxima cosecha y si va a tener más trabajo del que hoy debe aguantar.


Lo encuentro frente a una pintura: las verdes montañas de los Farallones de Ciudad Bolívar, en el Suroeste antioqueño y donde caen cascadas naturales entre rocas y miles de palos de café que bordean sus faldas. Esta allí, como siempre, desde hace más de 30 años, para hacer lo único que sabe: coger café.

No es época de cosecha, claro está, pero son tantas las esperanzas de ver al fin florecer un nuevo 'boom' cafetero en el segundo semestre de este año que en la finca Los Alpes, donde este hombre de manos callosas y rugosas labora más de ocho horas diarias al sol y al agua, ya se hace el 're-re' o precosecha cafetera, para evitar la llegada de la roya y la broca a los cultivos (fue dura a principios de año) y para tener todo listo para la gran recolección en agosto o septiembre.

"Va a haber buena cosecha", profetiza con su voz áspera y seca don Humberto mientras pasa saliva antes de meterse en uno de los sectores de la finca, propiedad de la Agropecuaria Farallones, una de las más grandes del Suroeste, donde producen 340 mil palos en 80 hectáreas.

Allí, como en la mayoría de fincas cafeteras de Antioquia donde están sembrados más de 720 millones de palos de café, la esperanza en tener una cosecha cafetera histórica este año en el país, comienza a soltar sus primeros aromas. Y más cuando entre estas tierras se escucha cómo el precio del grano en el mercado internacional rompe registros históricos desde hace 12 años, al alcanzar hasta los 2 dólares con 35 centavos el pasado martes.

La Federación Nacional de Cafeteros, con su gerente Luis Genaro Muñoz Ortega a la cabeza, apoya aún más ese aroma de esperanza: una promesa de entre 4,2 y 5,2 millones de sacos de 60 kilos antes de finalizar este mes y una producción total entre 11 y 12 millones de sacos al cierre de este año. Es decir, cifras que superarían la marchita cosecha del 2009 cuando solo fueron 7,8 millones de sacos.

¿Y por qué? Según la propia Federación, el verano que se extendió más allá de abril y la renovación de palos de café, hacen prever una floración del grano a su máxima expresión.

"Ojalá que sí sea. Es más trabajo, pero más platica", agrega don Humberto.

¿Habrá recolectores?
Ferney de Jesús Rodas Arboleda, de 35 años y sin estudios, comparte el mismo sentimiento de don Humberto. No lo conoce pues está al otro lado de la montaña, en el filo de la vereda El Concilio, en lo más alto y frío de Salgar, en el Suroeste.

Pero entre sus manos blancuzcas que solo saben recoger café, pasan los niveles del dólar y hasta del precio de la carga diaria.

"Todas las noches veo las cifras en las noticias y me emociono. Si al patrón le va a bien, a uno le va bien", asegura Ferney, quien sostiene a su pequeña hija de 5 años con los 30 mil pesos diarios que hoy se gana en la precosecha donde logra recoger de 30 a 40 kilos diarios.

La esperanza de Ferney es que para la época dura, cuando esos granitos verdes se conviertan en rojos encendidos, el pago aumente a unos 50 mil pesos por casi 200 kilos diarios que se pueden recoger del grano. Los pequeños productores, que hoy disfrutan de un precio de casi 800 mil pesos por carga, también esperan que el valor aumente con la cosecha.

Pero otros, que saben como pocos del grano, dicen que no todo será color de rosa. La crisis de los últimos tres años en el sector y la ausencia de inversión para renovar en muchos cultivos siembran dudas.

"Y además otro problema será conseguir recolectores", reconoce Hamber Mosquera Osorio, administrador de empresas agropecuarias y con más de 12 años en el negocio del café en Salgar.

"Va a ser difícil pues hay más competencia y el pago a los recolectores puede incluso bajar. Ahora se compite es por su bienestar con comida y buen alojamiento", dice.

Una comodidad que le suena a Evelio Correa Cardona, de 46 años y cuyas manos ya pasaron por cultivos en Huila, Tolima y Quindío. "Es lo mejor, donde ofrecen eso es donde uno va a trabajar. Y este año sí que nos van a necesitar", insiste.

Ahora, cuando esos granitos verdes empiecen a pintarse de rojo en estos meses, los cafeteros del país y quienes viven del grano como don Humberto, Ferney y Evelio, tendrán la esperanza de un futuro mejor y de una recuperación cafetera que ya parece estar madurita para ser realidad.

 

fuente:Los granitos están verdes. Son muchos, eso sí, pero apenas están creciendo. Humberto Quintero, de 60 años, de bigote canoso y con un sombrero aguadeño que no abandona, sabe muy bien cuando van a florecer, cómo va a ser la próxima cosecha y si va a tener más trabajo del que hoy debe aguantar.


Lo encuentro frente a una pintura: las verdes montañas de los Farallones de Ciudad Bolívar, en el Suroeste antioqueño y donde caen cascadas naturales entre rocas y miles de palos de café que bordean sus faldas. Esta allí, como siempre, desde hace más de 30 años, para hacer lo único que sabe: coger café.

No es época de cosecha, claro está, pero son tantas las esperanzas de ver al fin florecer un nuevo 'boom' cafetero en el segundo semestre de este año que en la finca Los Alpes, donde este hombre de manos callosas y rugosas labora más de ocho horas diarias al sol y al agua, ya se hace el 're-re' o precosecha cafetera, para evitar la llegada de la roya y la broca a los cultivos (fue dura a principios de año) y para tener todo listo para la gran recolección en agosto o septiembre.

"Va a haber buena cosecha", profetiza con su voz áspera y seca don Humberto mientras pasa saliva antes de meterse en uno de los sectores de la finca, propiedad de la Agropecuaria Farallones, una de las más grandes del Suroeste, donde producen 340 mil palos en 80 hectáreas.

Allí, como en la mayoría de fincas cafeteras de Antioquia donde están sembrados más de 720 millones de palos de café, la esperanza en tener una cosecha cafetera histórica este año en el país, comienza a soltar sus primeros aromas. Y más cuando entre estas tierras se escucha cómo el precio del grano en el mercado internacional rompe registros históricos desde hace 12 años, al alcanzar hasta los 2 dólares con 35 centavos el pasado martes.

La Federación Nacional de Cafeteros, con su gerente Luis Genaro Muñoz Ortega a la cabeza, apoya aún más ese aroma de esperanza: una promesa de entre 4,2 y 5,2 millones de sacos de 60 kilos antes de finalizar este mes y una producción total entre 11 y 12 millones de sacos al cierre de este año. Es decir, cifras que superarían la marchita cosecha del 2009 cuando solo fueron 7,8 millones de sacos.

¿Y por qué? Según la propia Federación, el verano que se extendió más allá de abril y la renovación de palos de café, hacen prever una floración del grano a su máxima expresión.

"Ojalá que sí sea. Es más trabajo, pero más platica", agrega don Humberto.

¿Habrá recolectores?
Ferney de Jesús Rodas Arboleda, de 35 años y sin estudios, comparte el mismo sentimiento de don Humberto. No lo conoce pues está al otro lado de la montaña, en el filo de la vereda El Concilio, en lo más alto y frío de Salgar, en el Suroeste.

Pero entre sus manos blancuzcas que solo saben recoger café, pasan los niveles del dólar y hasta del precio de la carga diaria.

"Todas las noches veo las cifras en las noticias y me emociono. Si al patrón le va a bien, a uno le va bien", asegura Ferney, quien sostiene a su pequeña hija de 5 años con los 30 mil pesos diarios que hoy se gana en la precosecha donde logra recoger de 30 a 40 kilos diarios.

La esperanza de Ferney es que para la época dura, cuando esos granitos verdes se conviertan en rojos encendidos, el pago aumente a unos 50 mil pesos por casi 200 kilos diarios que se pueden recoger del grano. Los pequeños productores, que hoy disfrutan de un precio de casi 800 mil pesos por carga, también esperan que el valor aumente con la cosecha.

Pero otros, que saben como pocos del grano, dicen que no todo será color de rosa. La crisis de los últimos tres años en el sector y la ausencia de inversión para renovar en muchos cultivos siembran dudas.

"Y además otro problema será conseguir recolectores", reconoce Hamber Mosquera Osorio, administrador de empresas agropecuarias y con más de 12 años en el negocio del café en Salgar.

"Va a ser difícil pues hay más competencia y el pago a los recolectores puede incluso bajar. Ahora se compite es por su bienestar con comida y buen alojamiento", dice.

Una comodidad que le suena a Evelio Correa Cardona, de 46 años y cuyas manos ya pasaron por cultivos en Huila, Tolima y Quindío. "Es lo mejor, donde ofrecen eso es donde uno va a trabajar. Y este año sí que nos van a necesitar", insiste.

Ahora, cuando esos granitos verdes empiecen a pintarse de rojo en estos meses, los cafeteros del país y quienes viven del grano como don Humberto, Ferney y Evelio, tendrán la esperanza de un futuro mejor y de una recuperación cafetera que ya parece estar madurita para ser realidad.

fuente: www.elcolombiano.com

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